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Hambre Emocional: otros usos de los alimentos

Una alimentación saludable y equilibrada es fundamental para el estado de salud y determinante para un correcto funcionamiento del organismo; pero en ocasiones la comida es usada para lidiar con los sentimientos de innumerables maneras. Usar a la comida en esta forma no es un componente del hambre biológica, sino del hambre emocional.

¿Qué es el hambre emocional?

El hambre emocional  o el comer emocional es utilizar la comida para sentirse mejor. Es decir, tratamos de satisfacer nuestras necesidades emocionales a través de la comida y comemos por esa razón en lugar de tener un hambre física, que es la necesidad de nutrir a nuestro cuerpo. Esta se disparada por enojo, aburrimiento, prisa, etc. más no por hambre real. Estos sentimientos con los que no lidiamos, pueden disparar desde un picoteo inofensivo de comida, hasta un atracón fuera de control.

En el tema del blog del día de hoy vamos a platicar cuáles son algunas de las principales formas en las que usamos a la comida para lidiar con los sentimientos:

Gratificación sensorial

La más leve y más común forma de usar a la comida es buscando el placer que genera en nuestros sentidos. Esta forma de hambre emocional, no es necesariamente incorrecta.

Es natural en cada uno de nosotros encontrar placer en lo que llevamos a la boca. Hagámoslo, siempre y cuando no perdamos de vista el contacto con nuestro estómago. En muchas ocasiones, aun cuando el estómago está satisfecho, la boca y su necesidad de experimentar placer, nos llevan a comer de más.

Es primordial que no pierdas de vista estos aspectos negativos:

  • Que la comida se convierta en tu única fuente de placer
  • Que lo hagas a escondidas
  • Que lo hagas más veces de las que comes por hambre estomacal.
Confort

Hay alimentos que por los recuerdos y las sensaciones que nos despiertan, se vuelven alimentos de confort. Por ejemplo: Cuando te sientes enferma, prepararte una sopa o caldo de pollo igual que lo hacía tu mamá cuando eras pequeño.

Es válido tener este tipo de alimentos de vez en cuando, es incluso parte de tener una sana relación con la comida. Si una tarde tienes ganas de enredarte en una cobija y tomarte un chocolate caliente está bien. Una vez más recalcamos, siempre y cuando estés en contacto con tu sensación de hambre y de saciedad, lo disfrutes, lo hagas con atención, consciente del momento y sin culpa.

Es primordial que no pierdas de vista estos aspectos negativos:

  • Usar a estos alimentos como tu única forma de lidiar con la tristeza, la soledad o la incomodidad
  • Repetirlo diario
  • No estar en conexión con tu sensación de hambre y saciedad
  • Sentir culpa por hacerlo

Esto ya habla de un hambre emocional aguda que puede llevarte incluso a una depresión.

Distracción

La comida suele usarse como un distractor ante emociones o situaciones que de algún modo elegimos no experimentar. Esto lo hacemos más seguido de lo que creemos, igualito que cuando una adolescente prefiere sentarse a ver la tele con una bolsa de chocolates en lugar de ponerse a hacer la tarea y que está prefiriendo distraerse de sus obligaciones, así hoy una empleada se sienta en su escritorio a comer galletas por no saber cómo empezar a redactar el reporte que su jefe está esperando.

Es primordial que no pierdas de vista estos aspectos negativos:

  • El riesgo de distraernos de lo que sentimos o de lo que nos corresponde hacer, es que bloquea nuestra habilidad de detectar nuestras señales intuitivas. Nos aleja de lo que sentimos y por lo tanto nos aleja de lo que necesitamos.
  • Revisa cuántas veces al día te distraes con comida.

Es natural que busquemos distraernos de lo que estamos haciendo para descansar, de hecho estar pendiente de nuestras emociones todo el día resultaría agobiante, sin embargo la comida no es la mejor forma de hacerlo porque:

  • Nos deja más intranquilos de lo que estábamos especialmente si lo que como tiene altos contenidos de azúcar y/o químicos.
  • Nos atrasa y eso genera ansiedad
  • Nos complica la facultad que tenemos para hacernos cargo y tomar decisiones asertivas.
Sedación

Una forma más seria y peligrosa de usar a la comida es para anestesiarnos. Es igual que usar alcohol o drogas para olvidarnos. Esto ocurre cuando ingerimos grandes cantidades de alimentos pesados que literalmente nos dejan tirados. Hacer esto genera una sensación de desconexión literalmente del mundo.

Bloquea nuestras sensaciones de saciedad y hambre además nos aleja de conectar con la verdadera satisfacción y placer que tanto la comida como la vida te pueden dar de manera sana y natural.

Es primordial que no pierdas de vista estos aspectos negativos:

  • Estas conductas te alejan del contacto con personas, ya que por lo general estos episodios ocurren a solas.
  • Te llevan a sentir desesperanza y una sensación de que el Mundo te cae encima igual que la comida que dejas caer en tu cuerpo.
Castigo

Cuando se abusa de la comida para mitigar lo que en realidad sentimos, puede despertar muchos sentimientos de culpa. Esta culpa requiere un castigo y ese castigo es… Por supuesto que la comida.

Es primordial que no pierdas de vista este aspecto negativo:

  • Esta es una de las formas más dolorosas de usar a la comida ya que impacta en nuestra auto-estima y nos introduce en círculos dolorosísimos de maltrato. Es también una forma de re-crear situaciones en donde la persona ha sido maltratada o se siente culpable de algo tan grande y vergonzoso que elige castigarse con el malestar estomacal, el exceso de peso, la crítica e incluso la inmovilidad que esto provoca.

Para evitar daños a tu salud ten en cuenta otras formas de lidiar con los sentimientos que no sea comer:

Cada vez que sin estar sentado a la mesa sientas ganas de comer algo detente por unos momentos y pregúntate:

¿De verdad tu cuerpo necesita comida?

Cuando te encuentres sintiendo algo que te asusta, te disgusta, te sobrepasa o te hace sentir culpable:

  • Escribe acerca de lo que sientes
  • Platica con alguien
  • Encuentra actividades que te hagan sentir estimulado intelectual y creativamente
  • Busca maneras de ser entendido y aceptado (principalmente por ti mismo)
  • Y si es necesario busca apoyo con un profesional

Aunque nuestra mente nos quiera convencer de lo contrario no hay ningún sentimiento con el que no podamos lidiar. Es cuestión de atrevernos a experimentar en lugar de escapar. No es un proceso fácil ni inmediato, requiere que te comprometas contigo a no abandonarte, sin importar lo que esté ocurriendo y lo que estés sintiendo.

Esperamos que este tema te haya sido de utilidad e interesante, platícanos en los comentarios de que temas te gustaría que abordáramos.

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